Guías del vino
Un asado no es una cena de restaurante: hay humo, grasa, sal, calor y gente sirviéndose sola. Eso descarta algunas botellas y hace brillar otras.
La carne asada tiene tres cosas que mandan sobre la elección: grasa, sal y el ahumado de la brasa. Contra eso, un vino delicado desaparece.
🍗 Si asan pollo, cerdo o verduras —cada vez más común— el cabernet los aplasta. Ahí es mejor un tinto liviano fresco, un rosado seco o un sauvignon blanc bien frío.
La cuenta que sirve: una botella cada dos personas que tomen vino para una comida normal, y tres botellas cada cuatro si el asado va para largo. Un asado siempre va para largo.
Y una recomendación aparte de la aritmética: es mejor llevar dos botellas iguales de precio medio que una sola cara. En un asado la botella cara se toma sin que nadie la note, entre el humo y la conversación — y se acaba cuando la parrilla recién iba en la mitad.
En un asado de verano el «ambiente» son 30 grados. Un tinto a esa temperatura sabe a alcohol y pierde toda su fruta — y es, de lejos, la causa más común de que un buen vino se sienta mediocre.
Solución simple: media hora en la nevera con hielo y agua antes de servir, no solo hielo. Los tintos van bien entre 16 y 18 °C, y en un día de calor conviene apuntar a la parte baja del rango porque van a subir en la copa igual. Si tocas la botella y está fresca al tacto, vas bien.
Sirve copas más cortas y rellena más seguido: el vino sube de temperatura en la copa mucho más rápido de lo que uno cree cuando hace calor.
Dos cosas que se agradecen más de lo que uno supone: llevar la botella ya fría —el anfitrión rara vez tiene espacio en el refrigerador— y llevar un sacacorchos. También suma llegar con algo que no sea tinto, porque en la mayoría de los asados el tinto sobra y el blanco frío se acaba primero.
Y si la botella que llevaste gustó, anótala. La próxima vez ya sabes con qué llegar.
Para carne de vacuno, un cabernet sauvignon o un carmenère: tienen los taninos que cortan la grasa. Para chorizo y cordero funciona muy bien el syrah, y si asan pollo, cerdo o verduras conviene un tinto liviano fresco o un blanco.
Una botella cada dos personas que tomen vino para una comida normal, y unas tres botellas cada cuatro personas si el asado se va a extender.
Entre 16 y 18 °C, apuntando a la parte baja del rango porque en un día caluroso el vino sube de temperatura rápido en la copa. Media hora en una nevera con hielo y agua antes de servir es suficiente.
Sí, y con tintos livianos como el país es lo recomendable: alrededor de 14 °C. Lo que arruina un tinto en verano no es el frío, es servirlo a temperatura ambiente cuando el ambiente son 30 grados.
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