Guías del vino
No hace falta memorizar. Con entender cuatro o cinco cepas ya eliges mejor que la mayoría, y sabes qué esperar antes de abrir la botella.
Este es el dato que casi nadie sabe y está escrito en el Decreto 464:
Para poder indicar un cepaje en la etiqueta, esa variedad debe intervenir en la mezcla en una proporción no inferior al 75%. O sea que una botella que dice «Carmenère» puede llevar legalmente hasta un cuarto de otra cosa. Lo mismo con el año: para declarar una cosecha, al menos el 75% del vino tiene que ser de ese año.
No es trampa ni letra chica escondida: mezclar es una herramienta enológica normal y muchas veces mejora el resultado. Pero explica por qué dos «carmenere» de viñas distintas pueden parecerse tan poco.
Cuando el vino sí es una mezcla declarada, la etiqueta puede nombrar dos o más variedades en orden decreciente, indicando los porcentajes de cada una.
Desde hace unos años muchas etiquetas chilenas suman una de estas tres palabras junto al valle. No son marcas: están en el mismo decreto y describen de qué lado del territorio viene la uva — más cerca de la cordillera, en la depresión intermedia, o mirando al Pacífico. Para poder usarlas, al menos el 85% del volumen del vino debe venir de esa condición.
Sirven bastante como pista de estilo: lo de Costa tiende a ser más fresco y ácido por la influencia del mar, y lo de Andes más marcado por la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Es una generalización, pero es una generalización útil cuando estás eligiendo a ciegas.
Y lo que de verdad acelera el aprendizaje: anotar cuál probaste, de qué valle era y si te gustó. En tres meses tienes tu propio mapa, y vale más que cualquier tabla.
El cabernet sauvignon es el más plantado, pero la más identificada con el país es la carmenère, que Chile recuperó después de que durante décadas se confundiera con merlot.
No necesariamente. El Decreto 464 exige que la variedad indicada intervenga en al menos un 75% de la mezcla, así que hasta un cuarto puede ser de otra cepa sin que la etiqueta lo declare.
Indican de qué franja del territorio proviene la uva: cercana a la cordillera, la depresión intermedia o la zona con influencia del Pacífico. Al menos el 85% del volumen del vino debe provenir de esa condición.
Sí. En la nómina oficial chilena la cepa figura como Cot, y Malbec es uno de sus sinónimos aceptados.
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