Guías del vino
Casi todos servimos el tinto demasiado caliente y el blanco demasiado frío. Corregir eso mejora más una botella que subir de precio.
Son rangos de referencia, no reglas: dependen del vino y de la temperatura de la pieza donde te lo vas a tomar.
⚠️ Fíjate que ningún tinto llega a 20 °C. Ese es el punto de casi todo esto.
¿Buscabas los grados de alcohol y no la temperatura? Son dos cosas distintas: cuántos grados de alcohol tiene el vino.
La frase viene de bodegas europeas donde el ambiente eran 16 °C. En un living chileno en enero, el ambiente son 26 °C, y a esa temperatura el alcohol se dispara: la copa huele a licor y la fruta desaparece. Un tinto que estuvo 20 minutos en el refrigerador antes de servirse casi siempre está mejor que el mismo tinto recién sacado del mueble.
Muy frío, un blanco no sabe a nada: el frío anestesia el aroma y sólo queda la acidez. Si lo sacaste helado, deja la copa servida un rato y vas a notar cómo aparece la fruta a medida que sube un par de grados.
La temperatura no cambia la calidad de la botella, cambia lo que tú alcanzas a percibir de ella. El mismo vino a 22 °C y a 16 °C parecen dos vinos distintos: uno alcohólico y pesado, el otro fresco y con fruta. Es el ajuste más barato que existe, porque no cuesta nada.
La temperatura la pones tú. Lo que Cru-Zu resuelve es lo de antes: qué botellas tienes y cuál está en su punto para abrirla hoy. Gratis hasta 15 vinos en una cava, en iPhone y iPad.
Descargar Cru-Zu en el App StoreSí, y en general conviene. Casi todos los tintos se sirven mejor entre 12 y 18 °C, por debajo de la temperatura de una casa en verano. Veinte minutos en el refrigerador antes de servir suele bastar.
Entre 6 y 8 °C, bien frío. El frío ayuda a que la burbuja se mantenga en la copa.
Lo más probable es que esté demasiado frío. Muy por debajo de los 8 °C el frío tapa el aroma y sólo se percibe la acidez. Deja la copa servida unos minutos y el aroma vuelve.
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